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Nací en 1990 en Aplao - Arequipa, estudio Periodismo en la UNSA, francés en la Alianza Francesa de Arequipa. Formo parte activa de seminarios o eventos sobre cualquier expresión de cultura en general. Soy una persona de carácter sereno que agrada de las personas responsables, perseverantes. "LA TAREA HA DE SER DIFÍCIL, PUES SÓLO LA DIFICULTAD INSPIRA A LOS NOBLES DE CORAZÓN", busco reflejar este pensamiento de Kierkegaard, cada día busco mejorar.

domingo, 17 de junio de 2012

NI ANCHO NI AJENO…A LA VUELTA DE LA ESQUINA




El mundo ya no mide los  40 mil km que por meses le tardó a  Magallanes circunnavegar, el mundo no es ni polo sur, ni polo norte, ni el frío siberiano ni el calor sahariano…hoy el mundo es uno sólo y se llama globalización.

A las 11pm del 9 de noviembre de 1989, el muro de Berlín, símbolo de la guerra fría y refugio del comunismo agonizante cayó. Aparentemente esta venida abajo sólo significó sumado a los escombros de concreto la apertura de oriente con occidente y el adiós a un símbolo que enfrascó la arbitrariedad de un régimen que se venía a menos, la fórmula marxista de la URSS llegaba a su fin.

Hasta ese momento, el capitalismo libraba solapadamente una guerra con el régimen socialista soviético, luego de 1990 el capitalismo como lobo aparece en el panorama mundial, sin la Cortina de Hierro de por medio, la expansión neoliberal era inevitable. Un nuevo proceso llamado Globalización se abría paso en el mundo y su promotor, el Capitalismo, andaba con él de la mano.

El sistema capitalista es esencialmente globalizador, desde la conquista de América y el apogeo colonialista siempre ha mostrado esa necesidad de conquistar mercados, es decir necesita expandirse, es decir necesita globalizarse. Remitirnos a una fuente como Fukuyama en este contexto es imprescindible, El fin de la historia y el último hombre (1992) declara el fin de la historia, la lucha de ideologías ha terminado y como consecuencia tenemos un pensamiento, que es el capitalista con el laissez faire (dejar hacer), laissez passer (dejar pasar), reconocido en términos Hegelianos por el otro, por el socialismo ya derrotado.

El capitalismo con todo lo que incluye, con el libre mercado y sus políticas de expansión se esparce a oriente y los demás países olvidados tras la sombra socialista. El consenso de Washington, el programa de reformas económicas originalmente pensado para los países de América Latina, adquiere carácter universal promoviendo la liberalización del comercio internacional, eso incluye la disminución de barreras aduaneras entre los países, lo que a largo plazo da origen a los acuerdos de promoción comercial más conocidos como TLC (Tratados de Libre Comercio).

El libre mercado simplemente es la no intervención del estado en la economía y relaciones comerciales, el Estado es asumido como un elemento distorsionador de los procesos económicos, es el libre mercado per se el que establece su dinámica y obtiene su equilibrio. Hoy vemos la unión de estados en bloques, bloques político-económicos que buscan mejorar competitivamente sus oportunidades de progreso, lo deseado es el bienestar, pero es una búsqueda egoísta tras el proceso del libre mercado. Adam Smith, padre del liberalismo económico, en el siglo XVIII, explicó este fenómeno en su libro Las Riquezas de las Naciones; la competencia es la base de este proceso “egoísta”; el célebre caso del carnicero que constantemente mejora su mercancía puesto que cercano a él existe otro carnicero que también oferta su carne en similares condiciones, aquí la muerte del negocio de cualquiera de ellos será sembrada por el egoísmo del otro, ya que uno siempre querrá mejorar su producto, su mercancía en desmedro del otro; al final de este proceso uno de los dos perecerá y encumbrará al otro como triunfante de esta durísima competencia. Hoy vemos que ese mismo fenómeno sucede en el mundo, las barreras comerciales están abiertas, la oferta es diversa y la competencia dura y egoísta. El origen de los bloques económicos es la lucha por ser más competentes y hoy es tan normal ver el florecimiento de estos grupos, ya que el mercado en su desarrollo se volvió más exigente y exige mayor competitividad y la unión comercial posibilita una mejor participación.

El poder más globalizado

No sólo la globalización es la ruptura de barreras comerciales y la apertura de nuevos mercados. Son los medios de comunicación, el poder mediático el más perverso y globalizado. Si el libre mercado busca la conquista de nuevos espacios y clientes, este poder ejercido por los medios de comunicación busca en términos foucaultianos sujetar a los sujetos ofertando y expresando su inmensa programación no sólo en un país, sino en casi todo el mundo y si no lo es con el mismo programa, lo es con programas del mismo formato que continuamente se van adoptando y se van reproduciendo. Lo que hace el poder comunicacional con este tipo de presentaciones y estilos es homogeneizar el pensamiento de la población, de establecer una línea de opinión semejante y compartida, pero no es este el objetivo final, lo que se busca de esta manera es dejar que los sujetos dejen de pensar y conformar una masa sumisa enajenada de la capacidad de juicio y razón.

Hoy la gente común en el Perú no habla de Espinar, no habla de Conga a excepción de la fiel comunidad académica pendiente de estos temas, hoy la gente en nuestro país habla de Al fondo hay sitio y Yo soy y los picos de 30 puntos de rating lo confirman. Hoy la gente se acostumbró a no pensar y paradójicamente si en 1989 se derrumbó un muro, hoy estamos limitados a las múltiples murallas que con nuestra venia se fueron poniendo tras nuestros pasos.






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